Menopausia y cáncer de mama: cómo se cruzan los síntomas y los tratamientos hormonales

APUNTE.COM.DO.- La menopausia es un proceso biológico natural que atraviesa la mujer, por lo general, entre los 45 y los 55 años. En ese periodo, muchas no solo lidian con los síntomas propios de esta etapa, sino que también pueden enfrentar el cáncer de mama. Los sofocos, el insomnio, la sequedad vaginal, la irritabilidad, la ansiedad y las molestias en la intimidad llegan a coincidir con sesiones de quimioterapia, estudios médicos y tratamientos farmacológicos.

La doctora Michelle Vásquez Peña, nutrióloga clínica y hormonóloga, aclara que la menopausia no es causante de cáncer. No obstante, señala que se presenta en una edad en la que el riesgo aumenta, y en ese incremento también influyen la genética, los antecedentes familiares, el tabaquismo, el consumo de alcohol, el sedentarismo y el exceso de grasa corporal.

Consultada sobre la frecuencia con que este cáncer coincide con la menopausia, la especialista responde: ?No existe un porcentaje único. Como referencia, según el registro SEER (Programa de Vigilancia, Epidemiología y Resultados Finales) de Estados Unidos, alrededor del 72 % de los nuevos casos de cáncer de mama se diagnostican a partir de los 55 años. Es una distribución por edad, no la probabilidad de que una mujer menopáusica desarrolle cáncer, ni un dato dominicano?.

Vásquez Peña indica que algunos tratamientos oncológicos, como la quimioterapia, la radioterapia pélvica, la cirugía de ovarios o el bloqueo hormonal, pueden adelantar la menopausia o generar síntomas de déficit hormonal.

También señala que la Organización Mundial de la Salud (OMS) incluye el tratamiento hormonal después de la menopausia entre los factores que elevan el riesgo de padecer cáncer de mama.

?En el cáncer de mama pesa además la exposición hormonal acumulada: primera menstruación temprana, menopausia tardía, no haber tenido hijos o un primer embarazo después de los 30. Por eso, cada mujer debe evaluarse según su historia completa?, agrega la hormonóloga.La doctora  Michelle Vásquez Peña.

Sobre el vínculo entre menopausia, hormonas y cáncer de mama, explica que la mayoría de los tumores mamarios poseen receptores hormonales, es decir, sus células responden a los estrógenos o a la progesterona y aprovechan esas señales para multiplicarse; por ello, muchos tratamientos oncológicos bloquean los estrógenos o disminuyen su producción. Sin embargo, no todas las terapias hormonales implican el mismo riesgo.

Durante la menopausia el cuerpo femenino genera cada vez menos estrógeno y progesterona. La profesional aclara que niveles bajos no equivalen a ausencia total y que, en ciertos tumores, una cantidad pequeña de estrógeno basta para estimular su crecimiento.

?Después de la menopausia, los ovarios casi dejan de producir estrógenos. Pero la grasa, el músculo, la piel y la propia mama siguen fabricándolos a partir de hormonas como la testosterona. Incluso la mama y el tumor pueden producirlos localmente, por lo que en la mama los niveles pueden ser mayores que los que muestra un análisis de sangre?, precisa la especialista.

Vásquez Peña detalla que entre el 70 y el 80 % de los cánceres de mama tienen receptores hormonales y usan el estrógeno como señal para multiplicarse. Por esa razón, el tratamiento oncológico persigue dos objetivos: bloquear el efecto del estrógeno sobre el tumor y reducir todavía más su producción.

?El objetivo no es bajar una cifra en un análisis, sino quitarle al tumor esa señal y reducir el riesgo de que regrese. Esto no significa que los estrógenos sean malos para todas las mujeres. Protegen los huesos, la salud íntima y mucho más. Una cosa es una mujer sin cáncer de mama y otra, un tumor que se alimenta de hormonas. Por eso, la terapia hormonal de la menopausia y el tratamiento del cáncer de mama tienen objetivos distintos, y cada caso se valora de forma individual junto al equipo oncológico?, sostiene la experta.Estas condiciones hereditarias son un conjunto de síndromes causados por mutaciones o variaciones en ciertos genes.

En cuanto a las pacientes con antecedente personal de cáncer de mama, la hormonóloga afirma que por lo general se evita la terapia hormonal sistémica, aquella que actúa en todo el organismo.

?Para los síntomas vaginales se priorizan opciones no hormonales; si no bastan, puede valorarse estrógeno vaginal de baja dosis junto con el equipo oncológico, con especial cuidado si se usan inhibidores de la aromatasa, medicamentos que bloquean la producción de estrógenos?, explica.

Asimismo, cuando existen antecedentes familiares de cáncer de mama, el manejo de la menopausia requiere una evaluación más cuidadosa.

En torno a los mitos más peligrosos sobre la menopausia y el cáncer, la especialista menciona varios. Uno es restar importancia a los cambios y atribuir cualquier síntoma a la edad, lo que puede retrasar un diagnóstico; un sangrado anormal o una distensión abdominal persistente necesitan evaluación. Otro es creer que ?todas las terapias hormonales son iguales? o que ?si es bioidéntica, es segura?: importan la molécula, la dosis, la vía y la duración, y bioidéntica no significa libre de riesgos. También figura la idea de que ?después de la menopausia ya no hacen falta los chequeos?, cuando el riesgo de varios cánceres aumenta con la edad y los controles siguen siendo necesarios. Finalmente, el mito de que ?si sobreviví a un cáncer, tengo que aguantar los síntomas de deprivación hormonal? pasa por alto que existen opciones de tratamiento hormonales y no hormonales que pueden elegirse según la historia clínica de cada mujer.

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