APUNTE.COM.DO.- La reforma del sistema de salud dominicano, el refuerzo de la atención primaria, el aumento de la inversión pública y la garantía de servicios médicos de calidad fueron los ejes del debate que reunió a seis especialistas del sector, quienes también discutieron la injerencia política, las brechas económicas y la confianza de los pacientes en los centros sanitarios del país.
El encuentro se realizó en una nueva edición de RD Debate, titulada «¿Y si el enfermo es el sistema?», donde los participantes presentaron distintas visiones sobre las deficiencias estructurales de la salud pública y privada, así como las acciones necesarias para mejorar la atención a la población.
En la jornada intervinieron Altagracia Guzmán Marcelino, Rafael Mena, José Joaquín Puello, Ernesto Fadul, Amado Alejandro Báez y Luis Alberto Peña Núñez.
La moderación correspondió a Víctor Gómez Casanova e Iluminada Muñoz, con Millizen Uribe como moderadora invitada.
Rafael Mena, presidente de la Asociación Nacional de Clínicas y Hospitales Privados (Andeclip), sostuvo que el problema del sistema de salud dominicano es la política, porque las decisiones sobre su funcionamiento recaen en quienes gobiernan y ocupan curules en el Congreso Nacional.
«¿Quiénes toman las decisiones? ¿Quiénes gobiernan? ¿Quiénes están en el Congreso? Son los políticos», dijo Mena durante el encuentro dedicado al sistema de salud.
Con esa afirmación, atribuyó la responsabilidad de las decisiones que inciden en el sector a los actores políticos que conducen el Estado y aprueban las leyes.
El titular de Andeclip consideró que el sistema requiere una transformación profunda, con cambios estructurales de la «A a la Z», que corrijan sus deficiencias y coloquen las necesidades de los pacientes en el centro de las decisiones sanitarias.
La exministra de Salud Pública Altagracia Guzmán Marcelino planteó la necesidad de revisar y actualizar las leyes que rigen el sistema sanitario, entre ellas la Ley General de Salud 42-01, la Ley 87-01 sobre Seguridad Social y la Ley 123-15, que crea el Servicio Nacional de Salud (SNS).
Consideró que, si bien esas legislaciones son la base de la organización institucional del sector, necesitan revisiones periódicas para responder a las demandas actuales de la población y asegurar una mejor coordinación entre las entidades sanitarias.
En contraste con las posturas que califican al sistema como enfermo, el médico e investigador Amado Alejandro Báez afirmó que la República Dominicana ha tenido avances importantes desde 1998, aunque aún enfrenta amplias oportunidades de mejora.
«Yo no pienso que el sistema está enfermo. Yo pienso que el sistema tiene una oportunidad de mejoría importantísima», expresó.
Por su parte, el doctor Ernesto Fadul pidió evitar la politización de la salud y concentrar los esfuerzos en soluciones que atiendan las necesidades de los ciudadanos.
Uno de los puntos de mayor coincidencia fue la preocupación por las diferencias económicas que condicionan el acceso de los dominicanos a la atención sanitaria.
Guzmán Marcelino advirtió que las personas con menos recursos enfrentan mayores obstáculos para recibir servicios médicos.
«Que si usted no tiene dinero, usted no tiene salud. Eso es lo que está viendo República Dominicana», manifestó.
Rafael Mena también cuestionó el peso de los intereses económicos en las decisiones del sector y consideró que el modelo actual favorece a determinados segmentos de la sociedad.
El presidente de Andeclip vinculó esa desigualdad con la posibilidad que tienen funcionarios, empresarios y artistas de viajar a ciudades estadounidenses como Miami y Boston para realizarse chequeos médicos.
El neurocirujano y director de la Ciudad Sanitaria, José Joaquín Puello, defendió que ningún paciente debe quedar sin atención por carecer de recursos económicos, especialmente ante una emergencia.
«La verdadera meta de nosotros los médicos es salvar vidas», expresó, al insistir en que el dinero no puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte de una persona.
Puello reconoció que ofrecer servicios médicos eficientes y organizados exige inversiones importantes, pero sostuvo que la atención debe garantizarse sin importar la condición económica del paciente.
La necesidad de fortalecer la atención primaria ocupó un lugar central en las intervenciones.
Altagracia Guzmán Marcelino cuestionó que el sistema haya concentrado buena parte de sus esfuerzos en la construcción e inauguración de hospitales, mientras persisten debilidades en los servicios preventivos y comunitarios.
La exministra abogó por una red de unidades de atención primaria que acerque los servicios a los lugares donde reside la gente.
Amado Alejandro Báez coincidió en la importancia de transformar el modelo de atención, mejorar la coordinación entre los profesionales y evitar que la asistencia sanitaria dependa principalmente de las consultas especializadas.
En esa misma dirección, el presidente del Colegio Médico Dominicano (CMD), Luis Alberto Peña Núñez, respaldó la atención primaria y rechazó que los médicos se opongan a ese modelo.
Explicó que permitiría dar seguimiento cercano a los pacientes, reducir la sobrecarga hospitalaria y generar oportunidades laborales para los médicos desempleados.
Peña Núñez también cuestionó la falta de planificación y de continuidad de las políticas sanitarias. Sostuvo que construir hospitales o adquirir equipos no garantiza mejores servicios si las




