Mastóloga advierte que el 60-65 % de los cánceres de mama en RD se detectan en etapas III y IV

APUNTE.COM.DO.- El temor a recibir un diagnóstico, las ideas erróneas sobre los estudios de imagen y la costumbre de esperar a palpar un bulto antes de ir al médico figuran entre los factores que obstaculizan la detección temprana del cáncer de mama. Para la doctora Mirna Santiago, esos frenos explican por qué tantas pacientes acuden a consulta cuando la enfermedad ya está avanzada.

En una entrevista con Diario Libre con motivo del Mes de la Concientización sobre el Cáncer de Mama, la mastóloga subrayó que descubrir el tumor en sus fases iniciales puede cambiar de forma significativa las probabilidades de curación y el tipo de tratamiento que requerirá cada paciente.

De acuerdo con los datos que comparte, un cáncer de mama identificado en etapa temprana puede alcanzar hasta un 95 % de probabilidad de curación.

?Cuando hablamos de etapa temprana es una enfermedad que es diagnosticada sobre todo por estudios de imágenes, llámese mamografía y sonomamografía?, indica.

La detección precoz también amplía las alternativas quirúrgicas. En ciertos casos es posible operar sin extirpar la mama completa, según las características del tumor y la valoración médica.

El cáncer de mama se clasifica en etapas según su extensión. En la etapa 0, algunas lesiones como el carcinoma ductal in situ permanecen dentro de los conductos mamarios sin invadir los tejidos cercanos. En las fases iniciales la enfermedad suele estar localizada, mientras que en las más avanzadas puede llegar a los ganglios linfáticos y a otros órganos.

Cuando hay metástasis, las células cancerosas pueden alcanzar el hígado, los pulmones, los huesos o el cerebro. En esos casos el tratamiento se orienta a controlar la enfermedad, prolongar la supervivencia y mantener la calidad de vida, aunque la posibilidad de curación disminuye de manera considerable.

Santiago advierte que en República Dominicana se mantiene una situación preocupante: entre el 60 y el 65 % de los casos se detectan en etapas III y IV. Ese panorama refuerza la necesidad de mejorar el acceso a las evaluaciones médicas y de evitar que el miedo postergue la búsqueda de atención.

?Todavía tenemos mucho tabú, el temor al diagnóstico es lo que te aleja a tomar la decisión de acudir al médico?, afirma.

La especialista explica que algunas mujeres, después de recibir un diagnóstico, pasan por una etapa de negación y dejan de asistir a las consultas. Ese retraso puede permitir que la enfermedad avance antes de iniciar el tratamiento.

También cuestiona la interpretación que a veces se hace de las campañas de autoexamen mamario. Aunque conocer las propias mamas ayuda a notar cambios, esa práctica no reemplaza los estudios de detección ni las consultas de seguimiento.Expandir imagen

La edad para comenzar las evaluaciones debe fijarse según los antecedentes y el nivel de riesgo de cada persona. Santiago señala que los 40 años son una referencia importante para conversar con el médico sobre el inicio de la mamografía, pero insiste en que quienes tienen antecedentes familiares pueden requerir una evaluación más temprana.

Por ejemplo, cuando una mujer tuvo una madre con cáncer de mama, resulta clave conocer a qué edad se le diagnosticó para diseñar un plan de vigilancia individualizado. La especialista plantea que, en determinados casos, puede recomendarse iniciar la evaluación 10 años antes de la edad en que la madre desarrolló la enfermedad.

La decisión debe tomarse con orientación médica, ya que el tipo de estudio y la frecuencia de los controles varían según los antecedentes personales y familiares.

Otro punto fundamental es no aguardar la aparición de síntomas para buscar atención. Entre los cambios que exigen evaluación están un bulto en la mama o en la axila, el aumento de tamaño de una sola mama, el hundimiento o la retracción del pezón, las secreciones sanguinolentas y las alteraciones persistentes de la piel, como descamación o enrojecimiento.

?Lo que se recomienda es que la evaluación sea frente a un espejo para conocer la normalidad de la mama, para que cuando note los cambios eso llame alarma?, explica Santiago.

Observar el cuerpo permite identificar variaciones, pero no confirma ni descarta por sí sola la presencia de cáncer. Ante cualquier cambio sospechoso corresponde acudir a un profesional de la salud.

La especialista también pide prestar atención durante la lactancia. Aunque pueden aparecer alteraciones por acumulación de leche o procesos infecciosos, un bulto persistente o una inflamación que no mejora con el tratamiento indicado necesita una evaluación médica oportuna.

Los avances médicos han permitido adaptar el tratamiento a las características biológicas de cada tumor. Ya no todos los cánceres de mama se abordan igual: los estudios del tejido tumoral ayudan a determinar qué terapias pueden ofrecer mayores beneficios.

Santiago destaca el papel de la inmunohistoquímica, que permite identificar características del tumor y orientar la elección de terapias, así como las pruebas genéticas para detectar alteraciones hereditarias, entre ellas las mutaciones BRCA1 y BRCA2, vinculadas con un mayor riesgo de cáncer de mama y de ovario, además de otros tipos de cáncer.

En personas con determinadas mutaciones y riesgo elevado, la evaluación especializada puede incluir estrategias preventivas individualizadas. Entre ellas figura, en casos seleccionados, la cirugía preventiva, cuya conveniencia debe analizarse con cuidado junto al equipo médico.

Te podría interesar

Deja tu comentario