APUNTE.COM.DO.- A veces, «estoy bien» es una respuesta sincera. En otras ocasiones, puede ser una forma automática de evitar hablar del cansancio, la tristeza o la preocupación. La frase, por sí sola, no permite saber qué está sintiendo una persona; conviene escucharla sin sacar conclusiones apresuradas.
Alguien puede seguir cumpliendo con sus responsabilidades y, al mismo tiempo, atravesar un momento difícil. Por eso, además de preguntar «¿cómo estás?», podemos ofrecer espacio para una respuesta más sincera, sin presionar ni juzgar.
A veces, una pregunta sencilla como «¿quieres contarme cómo te sientes de verdad?» puede abrir una conversación que la otra persona necesitaba tener.
No siempre quien dice «estoy bien» necesita consejos; a veces necesita ser escuchado. La cercanía se demuestra también cuando preguntamos con interés y damos tiempo para que la otra persona pueda hablar.




