¿Cómo sé que soy neurótico?

Expertos del Instituto Nacional de Psiquiatría nos dicen cuáles son los síntomas de la neurosis. ¡Entérate!

Las personas tenemos una vida emocional que nos conecta con nosotros mismos y el entorno, normalmente estas emociones nos sirven para sentir y expresar estados mentales que son detonados por diversas circunstancias externas o incluso por reacciones químicas que suceden en el cerebro. Se podría decir que el mundo emocional de los humanos es sumamente complejo y este varía a lo largo de los días, dependiendo de los sucesos que vivimos de manera continua.

Cuando las emociones se salen de control de forma constante y por ello, se deteriora el funcionamiento general del individuo, podemos decir que la persona tiene un trastorno emocional que comúnmente se conoce como neurosis.

Los síntomas

Uno de los ejemplos más frecuentes es cuando alguien se siente triste la mayor parte del tiempo, sin gusto por sus pasatiempos o diversiones, con problemas interpersonales derivados de su poca tolerancia a los demás, con fallas de la memoria, distracción y dificultad para conciliar el sueño. En estos casos es factible que la persona ni siquiera se sienta tan triste, sino muy irritable, explosiva y con gran carga de frustración ante sus problemas cotidianos. La gente la nota muy sensible y con gran sufrimiento.

En su vida estos síntomas comienzan a provocarle dificultades en el trabajo, fricciones frecuentes con sus familiares o con otras personas, incapacidad para tomar decisiones adecuadas e incluso maltrato de los demás. Si esto progresa las ganas de vivir pueden disminuir y se llega a considerar la auto-aniquilación. Esta situación amerita la evaluación y el tratamiento de parte de un psiquiatra o de un médico capacitado en el manejo de la depresión.

También existen personas que paulatinamente desarrollan preocupaciones constantes y catastróficas sin causa externa que las justifique y se angustian por encontrar maneras de evitar que se conviertan en realidad. Esto puede incluir la práctica de rituales mentales o conductas repetitivas como rezar en voz baja un número predeterminado de oraciones, contar mentalmente todos los autos de determinado color que vea en su trayecto al trabajo, lavarse repetidamente las manos cuando teme estar contaminado por haber tocado algún objeto sospechoso, checar una y otra vez las llaves de la estufa para evitar ser intoxicado por una fuga de gas doméstico o la cerradura de una puerta para poderse retirar de ella con la tranquilidad de que está cerrada.

Paulatinamente comienza la disfunción social de la persona, los demás la ven rara. Le cuesta trabajo incluso salir de su casa a realizar sus actividades normales prefiriendo recluirse. Esta persona puede cursar con lo que se conoce como trastorno obsesivo/compulsivo que amerita también evaluación y tratamiento por un psiquiatra.

Hay condiciones en las que la ansiedad se eleva de forma muy intensa y prevalece así a lo largo de semanas y meses. Son personas que se sobresaltan muy fácilmente y constantemente tienen la sensación de que algo malo les puede suceder en cualquier momento, pero no saben de qué se trata. Frecuentemente se quejan de dificultades para descansar durante las noches, ya que les cuesta trabajo quedarse dormidas o mantener el sueño y por las mañanas se sienten tan cansadas como si hubieran estado despiertas toda la noche.

También pueden experimentar sudoración excesiva de las manos, latidos intensos del corazón, sensación pasajera de estar volviéndose locos, falta de aire o temor a morir repentinamente. Todo ello es compatible con un trastorno de ansiedad (neurosis de ansiedad).

Podemos concluir que las antiguamente conocidas “neurosis”, actualmente constituyen entidades psiquiátricas que deterioran la calidad de vida de quienes las padecen. El diagnóstico y tratamiento oportuno pueden ayudar a recuperar la tranquilidad y bienestar personal; si una persona presenta algunos de estos síntomas, es conveniente que acuda con un especialista, para que haga una valoración de su caso, y se establezca el tratamiento apropiado para ello.

* Dr. Alejandro Caballero Romo y Dra. M. Magdalena Ocampo Regla, Instituto Nacional de Psiquiatría (INP).

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