APUNTE.COM.DO.- Japón ha vuelto a establecer un récord de longevidad al registrar 107,677 personas de 100 años o más, la primera vez que la cifra sobrepasa los 100 mil desde que comenzaron los registros en 1963.
El dato supone un incremento de 7,914 centenarios en comparación con el año anterior y confirma una tendencia sostenida durante décadas: el número de personas con cien años o más ha crecido durante 56 años consecutivos.
Ante esta realidad surge la pregunta sobre las razones que explican que tantos japoneses alcancen edades tan avanzadas.
Uno de los factores asociados a la longevidad japonesa es la alimentación tradicional. La dieta del país incluye con frecuencia pescado, verduras, arroz, soya y algas, un patrón que aporta nutrientes y grasas saludables y que, en comparación con las dietas occidentales, suele contener menos alimentos ultraprocesados y azúcares refinados.
En Okinawa, una región históricamente reconocida por su elevada longevidad, las investigaciones han estudiado la combinación de alimentación, actividad física y vínculos sociales como posibles factores vinculados al envejecimiento saludable.
La actividad física cotidiana también forma parte del estilo de vida de muchas personas mayores en Japón. Caminar, usar el transporte público, realizar tareas diarias y mantener la independencia permite conservar el movimiento y la funcionalidad sin necesidad de ejercicios intensos.
Los investigadores coinciden en que la longevidad no depende de un solo hábito. Consideran que la combinación de alimentación, actividad física, condiciones sociales y atención médica contribuye a explicar parte de la elevada esperanza de vida.
Otro elemento relevante es el acceso a servicios médicos y los avances en medicina y tecnología sanitaria. Las mejoras en la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de enfermedades han permitido que más personas sobrevivan hasta edades avanzadas. La AP señala precisamente los avances médicos, junto con la alimentación y el estilo de vida, entre los factores relacionados con la longevidad japonesa.
La vida social también incide en este fenómeno. Las investigaciones sobre las poblaciones longevas de Okinawa han destacado la importancia de mantener vínculos sociales y un sentido de pertenencia, ya que la actividad cotidiana y la participación en la comunidad pueden favorecer un envejecimiento más activo.
El récord japonés también refleja una marcada diferencia entre hombres y mujeres. De las 107,677 personas centenarias registradas, 94,298 son mujeres y 13,379 son hombres, lo que significa que las mujeres representan aproximadamente el 87.6 % del total.
La persona más longeva de Japón es actualmente Fuyo Kishimoto, una mujer de 114 años originaria de Kioto, mientras que el hombre de mayor edad es Hikaru Kato, de 112 años, de Kumamoto.
Pese a que la alimentación saludable, la actividad física, los vínculos sociales y el acceso a la atención médica aparecen relacionados con una mayor longevidad, los especialistas advierten que no existe una fórmula que garantice llegar a los 100 años.
La genética también desempeña un papel importante, especialmente entre quienes alcanzan edades extremas. Los hábitos saludables pueden aumentar las probabilidades de vivir más años con buena salud, pero no determinan por sí solos cuánto vivirá una persona.
El caso japonés es, por tanto, el resultado de múltiples factores acumulados durante generaciones, en un país que combina una de las poblaciones más longevas del mundo con una población cada vez más envejecida.




