Más del 80% de los adultos con TDAH sigue sin diagnóstico ni tratamiento

APUNTE.COM.DO.- El trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) se diagnostica cada vez más en la niñez, pero no ocurre lo mismo en la adultez: se estima que más del 80% de las personas mayores de 18 años con esta condición del neurodesarrollo no ha sido diagnosticada y, por lo tanto, no recibe tratamiento.

Llegar a la adultez con TDAH sin un diagnóstico oportuno representa una carga pesada para quien lo padece, con impacto en el ámbito laboral, educativo, social, familiar, judicial y en la propia salud. Así lo planteó la doctora Andrea Abadi, psiquiatra infanto-juvenil de Argentina, al dictar la conferencia ?El costo de no tratar el TDAH? durante el Primer Summit de Periodistas Latinoamericanos, realizado en esa ciudad y organizado por Adium, compañía farmacéutica con más de 50 años de trayectoria en la región.

Los adultos con TDAH no tratado suelen presentar baja autoestima, ansiedad y depresión; fracaso escolar, deserción o cambios frecuentes de carrera universitaria; inestabilidad laboral, porque tienden a no ajustarse al esquema o quedan subempleados; mayores índices de divorcio por conflictos en las relaciones familiares, y más riesgo de terminar en prisión o de caer en el uso de sustancias prohibidas.Claudio Beramendi, gerente general Adium Argentina, ofreció detalles de la empresa

Claudio Beramendi, gerente general de Adium Argentina, ofreció detalles de la empresa.

La experta define el TDAH como una condición del desarrollo del cerebro, por lo que no puede interpretarse como una falla de carácter ni un problema de crianza. Quienes lo presentan y no reciben tratamiento tienen dificultad para sostener el foco en tareas que no son inmediatamente interesantes, impulsividad que los lleva a actuar antes de pensar en las consecuencias o dificultad para esperar y regular reacciones, e hiperactividad expresada en inquietud motriz o mental que no cede con el esfuerzo de la voluntad.

De ahí la importancia de entender, según la especialista, que el TDAH es un trastorno biológico real y no una invención sociocultural.

La condición afecta al 5.9% de los niños y adolescentes y entre el 2.5% y el 3.4% de los adultos a nivel mundial. Sin embargo, se calcula que hasta el 85% de los adultos con TDAH permanece sin diagnosticar. Abadi destacó que estudios indican que el 5.9% de los menores de 18 años en el mundo tiene TDAH, que entre el 50% y el 65% sigue con síntomas significativos en la adultez y que al menos el 40% de los casos no recibe un diagnóstico oportuno. Esto muestra que la brecha no es un problema de cuántos casos existen, sino de acceso, reconocimiento clínico y estigma.

Entre los mitos que circulan sobre el TDAH, la doctora Abadi mencionó ?Es falta de límites en casa?, y aclaró que no es así, ya que la condición tiene base neurobiológica y alta heredabilidad genética. También citó ?Se le pasa con la edad?, aunque entre el 50% y el 65% de los casos persiste con síntomas en la adultez; ?Es un diagnóstico de moda?, pese a que está descrito en la literatura médica desde hace más de un siglo, y ?La medicación es la salida fácil?, cuando el tratamiento ha sido estudiado en cientos de ensayos clínicos con seguimiento médico.

La especialista señaló que la presentación menos visible se da en niñas y adolescentes con perfil inatento, a quienes se describe como ?distraídas? o ?ansiosas? y no como TDAH. Indicó que los chicos con buen rendimiento cognitivo ?tapan? el síntoma hasta que la exigencia académica los supera, y que el acceso limitado a citas médicas, la distancia y el costo de la evaluación especializada y el estigma familiar y escolar también limitan el diagnóstico.No existe un tratamiento único para todos, sino que se ajusta según la edad, el perfil clínico y el contexto familiar.

No existe un tratamiento único para todos, sino que se ajusta según la edad, el perfil clínico y el contexto familiar.

Respecto a las señales de alerta por etapas, Abadi explicó que la hiperactividad visible de la infancia no es la única forma que adopta el trastorno. Entre los 3 y 5 años, el menor se mueve todo el tiempo, no espera su turno y registra estallidos de frustración frecuentes, por lo que las expulsiones repetidas del jardín de niños son una señal de alarma clínica.

Entre los 6 y 12 años, el niño se distrae, pierde materiales, le cuesta terminar tareas y respetar turnos; esta es la etapa de mayor diagnóstico, con una edad promedio de 7 años. Entre los 13 y 17 años, la hiperactividad se transforma en inquietud interna, predominan la desorganización y la impulsividad emocional y, sin diagnóstico, aumenta el riesgo de conductas riesgosas.

En niñas y mujeres predomina la inatención, ?el soñar de día? y la desregulación emocional por encima de la hiperactividad motriz visible y, al no ser ?disruptivas? en el aula, pasan desapercibidas para docentes y pediatras. Con frecuencia reciben diagnósticos tardíos erróneos como trastorno límite de la personalidad (TLP), depresión recurrente o ansiedad generalizada.

Sobre el consumo de sustancias, destacó que empezar antes de los 14 años multiplica por 4 a 11 el riesgo de adicción crónica, frente a empezar después de los 16. Entre los adultos no tratados se estima que el 60% presenta dificultades para mantener un empleo, el 58% muestra fracaso educativo, el 53% reporta despidos frecuentes, el 30% tiene discapacidad laboral a largo plazo y más del 45% corre riesgo de accidentes de tránsito graves mientras conduce.

También enfrentan dificultades en las relaciones interpersonales, con mayor tasa de divorcios y rupturas sentimentales, conflictos repetitivos por impulsividad y desorganización y problemas de comunicación y regulación emocional. En la familia, los síntomas de TDAH generan tensión crónica en el entorno cercano. Se estima que entre el 70% y el 80% presenta alteraciones del

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