
SANTO DOMINGO. La doctora Judith Portorreal, especialista en ojo seco, señaló que la combinación del calor extremo, el uso constante de dispositivos electrónicos y los ambientes con aire acondicionado está provocando un aumento en las molestias oculares que muchas veces se confunden con alergias o cansancio.
En medio de las altas temperaturas registradas en las últimas semanas y la presencia del polvo del Sahara, la oftalmóloga alertó sobre un incremento en los casos de síndrome de ojo seco, una afección cada vez más común debido a la unión de factores ambientales y hábitos diarios.
La especialista explicó que el calor intenso acelera la evaporación de la película lagrimal, mientras que el uso constante del aire acondicionado reduce la humedad del ambiente, lo que también contribuye a la evaporación de la lágrima. A esto se agrega el uso prolongado de computadoras, celulares y tabletas, que disminuye la frecuencia del parpadeo y favorece la resequedad ocular.
?Muchas personas llegan a consulta pensando que tienen una alergia o una simple irritación, cuando en realidad presentan un cuadro de ojo seco evaporativo que requiere una evaluación especializada. Es una condición cada vez más frecuente y que no debe normalizarse?, expresó la corneóloga, según una nota de prensa.
Portorreal indicó que, aunque el ojo seco suele ser más común en adultos mayores, cada vez se presenta con mayor asiduidad en personas jóvenes que pasan gran parte de su jornada laboral frente a pantallas o permanecen largas horas en espacios con aire acondicionado.
Entre los síntomas más habituales mencionó ardor, sensación de arena en los ojos, picazón, enrojecimiento, lagrimeo constante, visión borrosa fluctuante y mayor sensibilidad a la luz.
La especialista advirtió que muchas personas continúan con sus actividades diarias a pesar de las molestias, sin saber que la resequedad ocular persistente puede afectar la superficie del ojo y provocar una disminución progresiva de la calidad visual.
?El ojo seco no es solamente una molestia pasajera. Cuando no se diagnostica ni se trata adecuadamente, puede impactar el confort visual e incluso limitar actividades tan cotidianas como conducir de noche, leer o trabajar frente a una computadora?, afirmó.
Asimismo, explicó que esta condición puede afectar el desempeño laboral, la concentración y la calidad de vida, especialmente en quienes pasan largas jornadas frente a dispositivos electrónicos o en ambientes climatizados.
Finalmente, la especialista recordó que la prevención sigue siendo la mejor herramienta para cuidar la salud visual.
?Hoy en día existen terapias especializadas que nos ayudan a mejorar la calidad de la lágrima, reduciendo los síntomas y disminuyendo la necesidad de utilizar gotas con frecuencia. Así como protegemos la piel del sol o nos hidratamos durante una ola de calor, también debemos prestar atención a nuestros ojos. Si los síntomas persisten, la recomendación es acudir al oftalmólogo y evitar la automedicación, ya que un diagnóstico oportuno permite iniciar el tratamiento adecuado y prevenir complicaciones?, concluyó la doctora Judith Portorreal.




