APUNTE.COM.DO, INTERNACIONAL, SALUD. -En una sociedad donde se valora la expresión constante, la firmeza y la seguridad al hablar, la timidez suele ser confundida con frialdad, rudeza o brutalidad. Sin embargo, expertos en psicología advierten que esta percepción es errónea y puede generar juicios injustos.
La timidez es una condición emocional caracterizada por la inseguridad, el retraimiento y el temor al rechazo, explica la psicóloga clínica Ana Morales, especialista en conducta social. “Una persona tímida no es grosera; simplemente le cuesta comunicarse”, señala.
Muchos individuos tímidos evitan el contacto visual, hablan poco o responden de forma breve. Para quienes no conocen su realidad emocional, ese comportamiento puede interpretarse como desinterés o mala educación, cuando en realidad es una forma de autoprotección.
Por su parte, el sociólogo Carlos Hernández afirma que la brutalidad implica intención. “Ser brusco o agresivo es una decisión consciente. La timidez, en cambio, es una reacción interna ante el entorno social”, puntualiza.
El problema de juzgar sin comprender
Confundir la timidez con brutalidad puede afectar relaciones personales, laborales y sociales. Personas valiosas terminan siendo malinterpretadas, etiquetadas o excluidas por no ajustarse a los patrones de comunicación dominantes.
“Vivimos en una cultura que premia al que habla fuerte, pero ignora al que siente profundo”, comenta Hernández.
Una invitación a la empatía
Especialistas coinciden en que es necesario fomentar la empatía, el respeto y la comprensión emocional. No todos expresan sus sentimientos de la misma manera, y el silencio no siempre significa indiferencia.
No todo el que calla es rudo; a veces, solo está luchando con sus propias inseguridades.
Comentario de Ramiro Estrella
El periodista y abogado Ramiro Estrella, director ejecutivo de Apunte.com.do, reflexiona:
“La timidez no es una falla de carácter, es una expresión humana. Confundirla con brutalidad es una injusticia social. Debemos aprender a mirar más allá del silencio, porque muchas veces ahí habita la sensibilidad más auténtica”.




