“Cinco minutitos más”. Este es el pensamiento generalizado cuando un molesto sonido procedente del despertador suena por la mañana. Porque todos queremos estar más rato en la cama.
Sin embargo, algunas personas no comparten esta sensación de paz porque, para ellos, la hora de conciliar el sueño es un suplicio. Dormir mal se considera patológico cuando se alcanzan los tres meses teniendo problemas de sueño, al menos, tres días a la semana.
La especialista del Departamento de Neurofisiología de la Clínica Universidad de Navarra, la Dra. Elena Urrestarazu, asegura que “durante el día hay que buscar las mejores condiciones para poder dormir bien”.
Pero ¿qué podemos hacer para evitarlo? Una de las opciones es seguir unos pasos prácticos a la hora de acostarse que favorezcan un sueño de mejor calidad.
“El sueño tiene diferentes fases que constituyen los ciclos de sueño. Cada ciclo acaba en sueño REM. Esta última fase se caracteriza por tener una actividad cerebral similar a la de vigilia y el despertar espontáneo desde esta fase es frecuente, con la ventaja de que nos despertamos mucho más despejados, independientemente de la hora.
En otras fases, especialmente desde sueño profundo, la inercia de sueño es más prolongada y nos encontramos cansados y adormilados”, reconoce la doctora de la Clínica Universidad de Navarra. Pero el despertador no entiende de esta lógica y nos puede despertar en periodos donde la inercia de sueño, un estado intermedio entre el sueño y la vigilia, es más prolongada. “Utilizar el snooze conseguirá que se prolongue aún más”, añade.