El cáncer de testículo representa el 1 % de la totalidad de los cánceres en el sexo masculino, pero es la neoplasia más común en los varones entre 15 y 35 años.
El cáncer de testículo y su relación con la depresión y la ansiedad constituye un problema de salud en el mundo.
El diagnóstico y tratamiento de cáncer tienen un fuerte impacto psicológico y emocional en el paciente que lo padece, y repercute de manera directa en un cúmulo de aspectos psicoafectivos como la ansiedad y la depresión, lo que representa problemas psicológicos de alta prevalencia.
En los pacientes con cáncer de testículo la presencia de ansiedad y depresión se encuentra directamente relacionada con: edad joven, desempleo, problemas económicos y problemas por el consumo excesivo de alcohol, entre otros factores.
Es bueno señalar que en los últimos años se ha observado un aumento significativo en la incidencia de cáncer testicular en diversas poblaciones. Y su importancia radica en que es diagnosticado en hombres en edades tempranas y laboralmente activos, y al momento ocupa el primer lugar en hombres entre los 15 y 39 años.
Este cáncer se presenta como un tumorcito en el testículo, que no duele, y un aumento de tamaño del testículo.
Dentro de los factores para desarrollar cáncer de testículo se encuentran los traumas o golpes en el testículo y la falta de descenso del testículo a la bolsa escrotal (criptorquidia).
El tratamiento del cáncer testicular es multidisciplinario, lo que quiere decir que intervienen varias especialidades y, dependiendo del momento en que se diagnostique la enfermedad, requiere en todos los casos de cirugía, quimioterapia o radioterapia.
El descubrimiento del cáncer de testículo y sus síntomas produce respuestas emocionales que incluyen vergu¨enza y miedo a la castración (extirpación del testículo).
El impacto psicológico de cada tipo de tratamiento para este cáncer debe ser considerado e informado al paciente desde el inicio del plan de tratamiento, manteniendo una buena comunicación entre el equipo de especialistas tratantes, el paciente y sus familiares, porque mientras más información tengan el paciente y sus allegados sobre la enfermedad y el tratamiento, más control percibirá de su situación, y esto reducirá sus niveles de ansiedad.
Son muy comunes la incertidumbre y los miedos asociados con el cáncer por una posible muerte, desfiguramiento, dependencia de otras personas, incapacidad y la ruptura de relaciones con otras personas.
La mayoría de sobrevivientes de cáncer de testículo nos informan de la presencia de miedo a que el cáncer vuelva.
Esto los hace propensos a atribuir cualquier síntoma o malestar físico a la posibilidad de recurrencia de la enfermedad a pesar de conocer el buen pronóstico en la mayoría de los casos.