El tratamiento de la gonorrea con antibióticos es muy eficaz



El tratamiento de la gonorrea se basa en la administración de antibióticos. Se recetan estos fármacos debido a que la gonorrea es una enfermedad bacteriana causada por la bacteria Neisseria gonorrhoeae.

A menudo, una infección producida por dicha bacteria, puede conllevar a otra enfermedad de transmisión sexual. En el caso de la gonorrea, con frecuencia, los pacientes suelen presentar conjuntamente clamidia.

El tratamiento con antibióticos es muy eficaz, especialmente si se trata la enfermedad en su primera fase, con lo cual, ya que se evitan posibles complicaciones. Por esta razón, es de suma importancia que se lleve a cabo correctamente, de acuerdo a las indicaciones del médico, bajo su supervisión y respetando los horarios de toma, entre otros aspectos.

¿Qué importancia tiene el tratamiento de la gonorrea?

Clínica de la gonorrea
Aunque en algunos casos la enfermedad puede ser asintomática, en los hombres, la falta de tratamiento puede producirles esterilidad, daños en el pene, cicatrices en el interior de la uretra (que dificultan la expulsión de orina), secreción purulenta al orinar, y dolores en los conductos de los testículos.

Por otra parte, en las mujeres, si no se lleva a cabo el tratamiento de la gonorrea y la clamidia, la infección puede evolucionar a la enfermedad inflamatoria de la pelvis cuyas consecuencias son:

Dolor pélvico o abdominal crónico.
Obstrucción de las trompas de Falopio (abscesos).
Embarazo ectópico (embarazo fuera del útero).
Otras complicaciones que pueden darse si no se trata la gonorrea son las siguientes:

Ceguera en niños (si se contagian cuando son recién nacidos).
Manifestaciones cutáneas (daños en la piel que generalmente se manifiestan a través de procesos inflamatorios).
Aumento de las posibilidades de contraer o transmitir el virus del papiloma humano (VIH).
En las etapas más críticos de esta enfermedad, la infección puede, incluso, pasar al torrente sanguíneo y llegar a tener consecuencias fatales para el paciente. Por suerte, todos estos casos no suelen ser muy comunes, ya que, generalmente, la gonorrea se trata antes de que avance hasta un punto crítico.

Las cefalosporinas de tercera generación

Actualmente, el tratamiento de la gonorrea que está en uso es la administración de cefalosporinas de tercera generación. Estos fármacos se unen a unos receptores específicos de la pared celular de la bacteria y la inhiben. Esta inhibición va a impedir las síntesis de un peptidoglucano, lo cual es esencial para la formación de la pared celular produciendose así la desctrucción de la bacteria causal.

Las cefalosporinas se administran en una dosis única, mediante una inyección intramuscular. Un ejemplo de ello es la ceftriaxona, y tiene una muy elevada eficacia. Aparte de las cefalosporina, existen otros grupos de antibióticos eficaces en el tratamiento de la gonorrea.

Ciprofloxacino o ciprofloxacina

Ciprofloxacino
Este antibiótico pertenece al grupo de las fluoroquinolonas que actúan inhibiendo la ADN girasa, que es una enzima esencial para la replicación del ADN, por lo que inhibe a división celular. Como ventaja frente a la ceftriaxona, podemos mencionar que el ciprofloxacino se administra por vía oral, en vez de intramuscular, por lo que es más fácil de administrar.

Otra opción de tratamiento de la gonorrea es la administración de azitromicina. Este es un antibiótico, perteneciente al grupo de los macrólidos, que inhibe la síntesis de las proteínas bacterianas, y por tanto, suele ser eficaz frente a la gonorrea.

El inconveniente de esta opción de tratamiento es que, se necesitan dosis muy altas para combatir la gonorrea, y dichas dosis pueden desencadenar con facilidad numerosos efectos adversos. Algunos de los efectos adversos de la azitromicina más frecuentes son los siguientes:

Malestar gastrointestinal.
Flatulencias.
Náuseas.
Vómito.
Diarrea.
Elevación de enzimas hepáticas aminotransferasa (sin trascendencia clínica).
Precauciones y recomendaciones

Recomendaciones y precauciones

La gonorrea es una enfermedad de transmisión sexual (ETS), por lo tanto, es imprescindible que, de mantenerse relaciones sexuales, se utilicen métodos barrera (como los anticonceptivos no hormonales) y se tomen otras medidas afines, como lo es la higiene personal.

También se recomienda mantener relaciones sexuales saludables (bien sean vaginales, orales o anales).

Por otra parte, si la persona es sexualmente activa, deberá acudir a su médico periódicamente para monitorear su estado de salud y asegurarse de que todo está bien.

También se recomienda que la pareja acuda al médico y se revise; si fuese necesario, tendría que tratarse.

Una vez realizado el tratamiento y que la sintomatología desaparezca, el paciente habrá mejorado.

En este sentido, es recomendable que se eviten las relaciones sexuales, al menos, por una semana después del tratamiento; ya que es posible contraer gonorrea más de una vez.

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