SANTO DOMINGO.- ¿Por qué una actividad que exige esfuerzo puede llegar a sentirse gratificante? Una revisión científica publicada en la revista Evolutionary Anthropology propone que el cerebro humano puede asignar valor al ejercicio voluntario, incluso cuando moverse ya no es indispensable para conseguir alimento o sobrevivir.
El trabajo, elaborado por investigadores vinculados a las universidades de Oviedo, Rennes y Basilea, plantea que la vida moderna separó el esfuerzo físico de muchas de las tareas cotidianas que antes eran necesarias. En ese contexto, sostienen los autores, el cerebro evalúa el costo de gastar energía frente a los beneficios posibles, lo que puede ayudar a explicar por qué a veces cuesta iniciar una rutina.
La revisión propone tres mecanismos que podrían contribuir a que el ejercicio se mantenga. Uno es la compensación homeostática: la actividad física ayudaría a activar señales relacionadas con el equilibrio y el mantenimiento del organismo. Otro es la señalización costosa, por la que el esfuerzo puede comunicar capacidad física. El tercero, denominado recodificación de la recompensa, describe cómo las personas pueden aprender a encontrar sentido y satisfacción en el propio esfuerzo.
Los autores subrayan que estas explicaciones forman un marco neuroevolutivo y no el resultado de un experimento que haya demostrado que el cerebro recompensa por igual a todas las personas. El artículo es una revisión teórica y plantea que sus hipótesis deben someterse a nuevas investigaciones, incluso en poblaciones y culturas diversas.
La propuesta ofrece una posible explicación para la relación entre motivación y actividad física, pero no cambia una idea práctica: el movimiento puede incorporarse de distintas maneras a la vida diaria. Caminar, bailar, montar bicicleta o practicar un deporte permiten elegir actividades acordes con las preferencias y posibilidades de cada persona.
El trabajo, titulado ?Why Do Humans Exercise? A Neuro-Evolutionary Framework for Discretionary Physical Effort?, fue publicado en junio de 2026 en Evolutionary Anthropology.
Fotografía ilustrativa: RDNE Stock project / Pexels.




