APUNTE.COM.DO.- Las disputas familiares frecuentes pueden tener efectos psicológicos duraderos en los niños, moldeando su personalidad y su manera de relacionarse en el futuro, según advierte la psicóloga clínica Rocío Méndez.
El entorno familiar es el primer espacio donde los hijos aprenden a través de las interacciones y comportamientos de quienes los rodean. Las experiencias negativas, como los conflictos constantes, también dejan huellas importantes en su desarrollo.
Méndez señala que el comportamiento observado entre los padres durante el crecimiento puede influir en el desarrollo de diagnósticos clínicos importantes, como los trastornos de personalidad. Estos se originan en la crianza del núcleo familiar, influenciados por factores como exceso de autoridad, abandono de una de las partes y agresividad en todo tipo de abusos.
La especialista indica que las dinámicas conflictivas pueden provocar confusión en la autoridad del hogar y en la identidad del hijo. ?Los hijos requieren tanto del amor incondicional de los padres, como de estructura y disciplina, por lo que el exceso de una o la otra conlleva a desarrollar una personalidad frágil, con baja tolerancia a enfrentar los desafíos que la vida presenta, una alta sensibilidad que implica constante frustración, dependencia y búsqueda continua de aprobación?, asegura.
Un ambiente familiar marcado por conflictos puede resultar en baja autoestima y pérdida de identidad, obstaculizando el desarrollo de una autovaloración sana. Los jóvenes afectados no logran identificar sus fortalezas y debilidades, ni reconocer cómo enfrentar las adversidades.
Méndez explica que los hijos pueden llegar a interpretar las relaciones tóxicas como ?normales? si ese fue el modelo en casa. Se refiere al caso de los ?hijos espejo?, que replican conductas aprendidas en la infancia.
?Hijos criados en ambientes tóxicos, en donde se invalida el respeto, en donde no hay límites sanos, en donde la atmósfera es de constante caos, aprenden que esto es su normalidad y por lo tanto, eligen parejas abusivas, en las que desarrollan una relación de apego desorganizado con una tendencia a la dependencia emocional en el otro, definiendo esto un adulto triste, desconfiado y temeroso?, detalla la psicóloga.
Para romper estos patrones, Méndez recomienda el apoyo terapéutico como clave para identificar, validar y entender por qué no se deben repetir conductas aprendidas. Trabajar en no repetir malos hábitos con ayuda de un profesional de salud mental es un paso importante hacia una vida equilibrada.
?Cada día hay preciosos testimonios de personas que dieron el paso para invertir en su salud mental y lograr una vida sana, eso no implica ausencia de retos, pero con un buen acompañamiento psicológico se reconocen y se trabajan esas herramientas que intervienen en el rompimiento de esos patrones aprendidos en la infancia?, puntualizó.




