APUNTE.COM.DO.- Santo Domingo.- La relación entre el exceso de peso y la salud sexual puede pasar desapercibida, pero ciertos cambios en el deseo, la respuesta sexual o el desempeño pueden estar vinculados con alteraciones hormonales, vasculares y psicológicas asociadas a la obesidad.
El tema ha vuelto a generar atención luego de que el ginecólogo y sexólogo colombiano Fernando Rosero explicara que la obesidad puede influir en diferentes aspectos de la función sexual, tanto en hombres como en mujeres.
Uno de los aspectos que puede verse afectado es el deseo sexual. Las alteraciones hormonales relacionadas con el exceso de tejido adiposo pueden modificar los niveles de hormonas sexuales y, en consecuencia, influir en la respuesta sexual.
En los hombres, uno de los problemas que puede aparecer es la disfunción eréctil. La obesidad puede estar relacionada con alteraciones en la circulación sanguínea y con una disminución de los niveles de testosterona, factores que pueden dificultar conseguir o mantener una erección. Por esta razón, los cambios persistentes en la función eréctil no deberían atribuirse automáticamente a la edad o al estrés, sino que pueden ser una señal de que existen otros factores de salud que necesitan evaluación médica.
En las mujeres, las alteraciones hormonales y vasculares también pueden repercutir en la respuesta sexual. Entre las manifestaciones que pueden presentarse se encuentran una disminución del deseo y cambios en la lubricación, lo que puede hacer que las relaciones sexuales sean menos cómodas. Sin embargo, estos problemas no tienen necesariamente una sola causa: el estrés, algunos medicamentos, las condiciones hormonales y otros problemas de salud también pueden influir.
La relación entre obesidad y sexualidad también involucra la salud emocional. El estigma relacionado con el peso y la percepción negativa de la propia imagen corporal pueden generar inseguridad, vergüenza o temor al rechazo. Estas emociones pueden hacer que algunas personas eviten la intimidad o tengan dificultades para sentirse cómodas durante las relaciones sexuales. Por eso, abordar el problema únicamente desde el peso puede resultar insuficiente; la salud sexual también requiere considerar el bienestar psicológico y la relación de la persona con su propio cuerpo.
Si una persona experimenta durante un período prolongado pérdida del deseo sexual, dificultades de erección, problemas de lubricación, dolor durante las relaciones o cambios importantes en su respuesta sexual, es recomendable consultar con un profesional de la salud. Una evaluación puede ayudar a determinar si existe una relación con el peso corporal o si hay otros factores médicos, hormonales, emocionales o relacionados con medicamentos que estén influyendo.
La principal recomendación es no asumir que estos cambios son una consecuencia inevitable de la obesidad. La función sexual forma parte de la salud integral y los problemas persistentes pueden ser evaluados y tratados según su causa.




