Especialista advierte sobre riesgos del uso de fármacos GLP-1 sin supervisión médica para perder peso

APUNTE.COM.DO.- El aumento en el uso de fármacos agonistas del receptor GLP-1 para adelgazar ha generado preocupación en los organismos sanitarios por los riesgos de consumirlos sin receta o comprarlos en lugares no autorizados.

En febrero de 2026, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) urgió a los países de Las Américas a intensificar la vigilancia de estos medicamentos ante reportes de efectos adversos por mal uso. En abril, la Dirección General de Medicamentos, Alimentos y Productos Sanitarios (Digemaps) recomendó a la población dominicana no comprar productos para bajar de peso en establecimientos ilegales ni por redes sociales.

En ese contexto, Listín Diario entrevistó a Maricela Ramírez Salazar, médico internista, endocrinóloga, lipidóloga y expresidenta de la Asociación Dominicana para el Estudio de la Obesidad, quien explicó el funcionamiento de estos medicamentos y los peligros de su uso sin control profesional.

Los agonistas del receptor GLP-1 imitan la acción de una hormona natural que regula la glucosa y el apetito. Aunque fueron diseñados inicialmente para diabéticos, luego se empezaron a emplear contra la obesidad. "Los medicamentos que se están utilizando, que son inyectables para la pérdida de peso, en su inicio se diseñaron con el objetivo de normalizar los niveles de azúcar", indicó Ramírez.

La especialista señaló que al usarlos en pacientes diabéticos se notó una baja considerable del peso, lo que motivó investigaciones específicas para la obesidad. "Los medicamentos del GLP-1 y el GIP sirven para la pérdida de peso, pero también se utilizan para diabetes", afirmó.

Uno de los principales riesgos, a su juicio, es emplear productos de origen desconocido. "El problema de utilizar fármacos sin saber su procedencia es que se desconoce dónde fue su fabricación y si la molécula que dicen que están administrando es realmente esa", explicó. Estos fármacos deben cumplir requisitos de composición, dosis, impurezas y certificaciones para venderse en el país.

Incluso con productos autorizados, la endocrinóloga recalcó que deben usarse bajo supervisión médica. Fármacos como Wegovy (semaglutida) y Mounjaro (tirzepatida) suelen comenzar con dosis bajas que aumentan progresivamente. "Estas moléculas se utilizan con la dosis más baja por cuatro semanas y se va escalando cada cuatro semanas", dijo.

Los efectos adversos más comunes incluyen náuseas, vómitos, diarrea, estreñimiento y deshidratación. Iniciar con dosis altas o sin seguimiento puede elevar el riesgo de complicaciones. "Si le ponen una dosis muy alta de inicio, algunos pacientes, por tanto vómito, la deshidratación y no ingerir alimentos, pueden desarrollar hasta pancreatitis", advirtió.

El peligro crece si hay condiciones de salud no diagnosticadas o mal controladas. "Si el paciente tiene alguna condición y no se ha estudiado, si no está controlado por un médico certificado, puede tener complicaciones muy serias que lo pueden llevar hasta la unidad de cuidados intensivos", sostuvo.

También se refirió a un mito común sobre los nódulos tiroideos: "Otro mito es que piensan que todos los pacientes que tienen nódulos tiroideos no pueden utilizar el fármaco. Solamente no deben usarlos pacientes que presentan una enfermedad muy rara de la tiroides, que es el carcinoma medular de tiroides".

Más allá de su eficacia, la especialista insistió en que no deben verse como una vía rápida para adelgazar. "Ya en obesidad utilizamos estos fármacos, pero ojo, hay que utilizarlos con criterio. Debe ser un médico certificado que tenga conocimiento del mecanismo de acción del fármaco", advirtió.

El objetivo no es perder el máximo de libras en el menor tiempo, sino reducir grasa de forma saludable preservando músculo. "El éxito del tratamiento de la obesidad no se trata de pérdida de peso abrupta, es pérdida de peso saludable y normalizar este peso", concluyó.

Ramírez también aclaró algunas dudas frecuentes, como que estos fármacos causan hipoglucemia: "Es un mito y temor muy válido que existe en la población. Sin embargo, no sucede así porque estos productos están diseñados para responder en consecuencia del nivel de glicemia".

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