Por qué muchas mujeres no llegan al clímax y cómo abordarlo

APUNTE.COM.DO.- Para muchas mujeres, alcanzar el orgasmo durante las relaciones sexuales sigue siendo una excepción más que una experiencia habitual. Esta realidad, conocida como la “brecha del orgasmo”, se hace especialmente visible en encuentros heterosexuales y evidencia una diferencia persistente entre el placer que experimentan hombres y mujeres.

Las causas no se limitan al funcionamiento del cuerpo. El desconocimiento de la anatomía femenina, una educación sexual centrada en la penetración, la falta de comunicación en la pareja, el estrés y la presión por llegar al clímax pueden dificultar el orgasmo. Con motivo del Día Internacional del Orgasmo Femenino, los especialistas hacen un llamado a tratar el placer como parte de la salud sexual, sin convertirlo en una obligación ni en una prueba de rendimiento.

No alcanzar el clímax de manera ocasional no implica necesariamente un trastorno. La anorgasmia se define por la ausencia, el retraso o la baja intensidad del orgasmo de forma persistente, aun existiendo excitación y estimulación adecuadas, y suele considerarse un problema clínico cuando provoca malestar significativo o afecta la relación de pareja.

orgasmo

Entre los factores que pueden impedir el orgasmo se encuentran causas físicas, hormonales, psicológicas y relacionales. Por ejemplo, la disminución de estrógenos durante la menopausia, algunas enfermedades crónicas y ciertas alteraciones neurológicas pueden afectar la sensibilidad, la lubricación o la respuesta sexual. Entre las condiciones asociadas figuran la diabetes, la esclerosis múltiple, la enfermedad de Parkinson y la depresión.

Ciertos medicamentos también pueden retrasar o impedir el orgasmo, en especial algunos antidepresivos que actúan sobre la serotonina, como los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), además de algunos antipsicóticos. No obstante, ningún tratamiento debe suspenderse ni modificarse sin consultar al médico.

Las intervenciones quirúrgicas en la zona pélvica, como la histerectomía o algunos procedimientos vaginales, pueden modificar la sensibilidad. A ello se suman el estrés, la ansiedad, las experiencias sexuales insatisfactorias, la falta de confianza, los conflictos de pareja y una estimulación que no se ajusta a las preferencias de la mujer.

Cuando la preocupación se convierte en un obstáculo, la dificultad persistente para llegar al orgasmo puede generar frustración, vergüenza, ansiedad y disminución del interés sexual. Algunas mujeres llegan a cuestionar su cuerpo o su capacidad para sentir placer, mientras sus parejas pueden interpretar erróneamente la situación como falta de deseo o atracción. Esta presión crea un círculo difícil de romper: cuanto mayor es la obsesión por “lograrlo”, más aumenta la ansiedad y más se complica la respuesta sexual.

El diagnóstico requiere una evaluación individual que puede incluir preguntas sobre la salud física y emocional, los medicamentos en uso, las experiencias sexuales y la dinámica de pareja. Dependiendo del caso, el tratamiento puede abarcar educación sobre la estimulación, atención de la enfermedad subyacente, revisión de los fármacos, terapia sexual individual o de pareja y estrategias para mejorar la comunicación.

Los expertos recomiendan buscar ayuda profesional cuando la dificultad sea persistente, cause angustia o se acompañe de dolor, sequedad vaginal, pérdida repentina de sensibilidad u otros cambios. La anorgasmia tiene solución, pero su manejo dependerá de la causa específica y de las necesidades de cada mujer.

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