APUNTE.COM.DO, REDACCIÓN INTERNACIONAL DE SALUD. -La resistencia a los antibióticos se perfila como una de las crisis sanitarias más peligrosas del siglo XXI, al reducir la eficacia de medicamentos esenciales y poner en riesgo tratamientos que durante décadas han salvado millones de vidas.
La Organización Mundial de la Salud advierte que este fenómeno ocurre cuando las bacterias evolucionan y dejan de responder a los antibióticos, lo que dificulta o incluso imposibilita el tratamiento de infecciones comunes.
El infectólogo Dr. Andrés Molina explica que “el uso indiscriminado de antibióticos en humanos y animales ha acelerado este problema, creando bacterias más fuertes y resistentes que desafían la medicina moderna”.
Entre las consecuencias más preocupantes se encuentran infecciones más prolongadas, mayor riesgo de complicaciones y aumento de la mortalidad, especialmente en pacientes vulnerables.
Por su parte, la microbióloga Dra. Laura Sánchez señala que “procedimientos médicos como cirugías, quimioterapia o trasplantes podrían volverse más peligrosos si los antibióticos dejan de ser efectivos”.
Las autoridades sanitarias insisten en la importancia de no automedicarse, completar los tratamientos indicados y evitar el uso innecesario de estos fármacos.
La Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades también ha alertado sobre el impacto global de esta amenaza, subrayando la necesidad de fortalecer la vigilancia epidemiológica y fomentar la investigación de nuevos medicamentos.
En ese contexto, el periodista y abogado Ramiro Estrella, director ejecutivo de Apunte.com.do, considera que este escenario exige mayor conciencia ciudadana: “Estamos frente a una amenaza silenciosa que puede cambiar el curso de la medicina. Si no actuamos con responsabilidad, podríamos enfrentar un futuro donde infecciones simples vuelvan a ser mortales”.
La advertencia es clara: el uso responsable de los antibióticos hoy es clave para garantizar su eficacia mañana.