APUNTE.COM.DO, Santander.- La Consejería de Salud ultima una estrategia frente a la obesidad infantil con un horizonte hasta 2030 para tratar de reducir el exceso de peso, que se calcula que afecta a uno de cada tres niños en España.
En la Dirección General de Salud Pública la previsión que manejan es tener aprobada la estrategia este año.
Esta Dirección General trabaja con datos del estudio Aladino, de Vigilancia de la Alimentación, Actividad física, Desarrollo Infantil y Obesidad en España, realizado en 2023 por la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición.
Este estudio se hace en el ámbito estatal con información de todas las comunidades autónomas, y revela, con los datos de hace tres años, que uno de cada tres niños tiene exceso de peso, en concreto un 36 %.
Además, la información aportada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) apunta a que un 60 por ciento de los niños que presentan exceso de peso es muy probable que lo mantengan en la edad adulta, en caso de no tomar medidas.
Por su parte, conforme al Atlas de la Atención Sanitaria de Cantabria 2024, la prevalencia de obesidad en menores de 14 años se sitúa en el 7,1 %.
Obesidad infantil. EFE/Thais Llorca
En este contexto, la Dirección General de Salud Pública de la Consejería de Salud está ultimando ya una estrategia para tratar de reducir la obesidad infantil, según explica Yolanda Quintana, del servicio de Seguridad Alimentaria.
El objetivo es hacer un texto «real» y de aplicación sencilla.
Tomando como modelo el Plan Estratégico Nacional para la Reducción de la Obesidad Infantil, se parte de dos premisas, la primera, que ésta es una enfermedad «multifactorial» porque son muchos los elementos que intervienen en que se desarrolle o no.
«Hay informes que hablan de hasta 108 factores que pueden favorecer que se desarrolle», advierte Quintana.
Recalca en esta línea que las medidas de la estrategia también deberán ser «multifactoriales y no simplistas».
En la Consejería, además, quieren, como segunda premisa de trabajo, que la estrategia y las medidas que se incluyan tengan una perspectiva a largo plazo.
«Queremos que la adquisición de buenos hábitos alimentarios sea para mantenerse en el tiempo», añade así Quintana.
Para cumplir estos objetivos, se está colaborando con distintos agentes, públicos y privados.
La idea es generar sinergias.
Y también que las iniciativas que se llevan a cabo de forma individual puedan encauzarse y fijar una línea compartida.
Se trabaja en varios ejes de la estrategia: alimentación saludable y sostenible; actividad física y ocio activo: educación y prevención en competencias saludables; comunicación y sensibilización social: e innovación y herramienta digital de seguimiento.
Habrá, por tanto, un seguimiento de modo que «todo va a llevar una serie de indicadores».
«Tenemos que ver la situación de partida y cómo ésta para luego comprobar la evolución que ha habido», señala Yolanda Quintana.
Esa medición y los indicadores se trabajarán en el Observatorio de Salud Pública.
También se trata con esta estrategia de buscar opciones más saludables.
«Tratamos de que se modifiquen diferentes hábitos y entornos en los que nos movemos diariamente para que sea más fácil que tengas una opción saludable a tu alcance antes que otra opción que no lo es», dice Yolanda Quintana.




