Entérate como lograr una piel bonita y joven


El secreto de una piel bonita está en su luz. Gracias a los activos que combaten los radicales libres, como son la vitamina C, la vitamina E y la Arbutina, la piel luce renovada y sin signos de cansancio, recuperando toda su luz.

La vitamina C tiene propiedades antioxidantes que potencian las defensas retrasando los signos de envejecimiento y favoreciendo la renovación celular. Este ingrediente aporta también firmeza y luminosidad proporcionando un tono más uniforme.

La vitamina E, por su parte, es un potente antioxidante capaz de reducir el fotoenvejecimiento provocado por el daño solar y de difuminar cicatrices e imperfecciones. Por otro lado, la Arbutina, que se extrae de las hojas de la gayuba, actúa contra los radicales libres gracias a los flavonoides y aporta claridad a la piel.

La vitamina C previene el escorbuto y es también eficaz en la prevención de algunos tipos de cáncer y enfermedades cardiovasculares.

Son varios los tipos de cáncer que podrían prevenirse si se mantiene una dieta elevada en vitamina C adquirida a través de frutas y verduras, como puede ser el cáncer de colon, el cáncer de pulmón o el cáncer de mama. Sin embargo, una vez el cáncer se encuentra en tratamiento, la eficacia de la vitamina C no ha sido probada.

De la misma manera, las enfermedades cardiovasculares suelen ser menos frecuentes en aquellas personas cuyas dosis de vitamina C es la recomendada, aunque no ha sido científicamente probado.

La vitamina E protege nuestro organismo de los radicales libres que causan la degeneración de los tejidos, por ello ha sido asociada a la juventud y belleza de la piel. Esta vitamina se puede aplicar directamente sobre la piel con sus cápsulas, para combatir el envejecimiento y las arrugas, aunque debe estar aconsejado por un profesional de la salud.

Es cicatrizante y aumenta la producción de células de defensa, por lo tanto ayuda a combatir infecciones. Además, es liposoluble, se pueden disolver en grasas y aceites.

Se emplea en casos de melasma, lentigos o pecas ya estén originados por la exposición solar, anticonceptivos o embarazo. Por lo tanto, es un gran aliado frente a las manchas, consiguiendo aclararlas y mejorando mucho el aspecto de la piel.

Unifica claramente el tono de la epidermis y si las manchas no son muy intensas está comprobado que pueden hasta desaparecer, siempre que se realice un tratamiento continuado de mínimo 4 meses y siempre que se use protección solar habitualmente, con su consiguiente reaplicación cada dos horas.

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