La bronquitis asmática es una condición más complicada de esta enfermedad. Este tipo de complicaciones se origina en el momento en el que coexisten el asma y la bronquitis en un mismo paciente.
En concreto, el asma se produce cuando las vías respiratorias se inflaman originando la contracción de los músculos de las vías respiratorias además de su inflamación, por lo que estas se vuelven más estrechas.
Es más, aparte de esta inflamación puede producirse moco, por lo que se incrementarán las sibilancias de carácter grave y la respiración será más dificultosa.
La bronquitis asmática combina dos afecciones como la bronquitis y el asma.
El término bronquitis asmática hace referencia a dos tipos de enfermedades pulmonares y que está enmarcados en la categoría de Enfermedades pulmonares obstructivas crónicas:
Se trata de una inflamación originada en los tubos bronquiales confeccionados para conducir el aire hacia y desde los pulmones. El estrechamiento de estas vías deriva en la aparición de problemas respiratorios.
Asma
Esta afección respiratoria también propicia el estrechamiento de los músculos de las vías respiratorias como consecuencia de la inflamación.
En relación al contagio, si bien la bronquitis vírica sí que llega a propagarse ya sea por estornudos o tos, la bronquitis asmática no está considerada como una patología contagiosa.
Lo habitual es que la bronquitis asmática sea el resultado de una bronquitis aguda a la que no se ha aplicado el tratamiento adecuado, por lo que ha logrado extenderse y agravarse. El daño al sistema respiratorio en este caso es permanente como consecuencia de la exposición a una infección de manera prolongada bien por virus, bien por bacterias.
Síntomas de la bronquitis asmática
En relación a los síntomas de la bronquitis asmática, suelen corresponderse con los que una persona siente cuando sufre de asma y de bronquitis:
Dificultades para respirar.
Dolor, molestias y opresión en el área del pecho.
Infecciones en las vías respiratorias como, por ejemplo, resfriado o gripe.
Dolor e irritación en la garganta.
Tos húmeda durante semanas.
Sibilancias durante semanas.
Infecciones que no cesan y síntomas que retornan.
Dificultad para cantar o hablar en voz alta.
Debilidad.
Fatiga.
Mucosidad más gruesa.
Existe cierta relación entre la humedad y la reducción de los síntomas de bronquitis asmática, ya que ésta favorece la eliminación del moco ubicado en los tubos bronquiales por lo que la respiración será más fácil. Permanecer durante cierto tiempo en ambientes húmedo o en su defecto aplicar un humidificador en la habitación puede ser una buena alternativa para disminuir los síntomas.
Hay que prestar especial atención a los síntomas y en el momento en el que estos se agraven consultar la opinión del especialista.
Existen determinados casos en los que la hospitalización y vigilancia médica puede favorecer una disminución de la severidad de la infección. Sin embargo, la mayoría de los síntomas de la bronquitis asmática tienden a desaparecer con el paso del tiempo, con un tratamiento adecuado o conforme el sistema inmunológico se va adaptando a la patología.
Dificultades a la hora de respirar y sensación de dolor en el pecho son los síntomas más característicos de la bronquitis asmática.
Dificultades a la hora de respirar y sensación de dolor en el pecho son los síntomas más característicos de la bronquitis asmática.
Si bien la falta de tratamiento es uno de los principales condicionantes ante la existencia de bronquitis asmática, también existen otros factores que pueden llegar a potenciar este agravamiento de la enfermedad. Se trata de factores externos e internos que resumimos a continuación:
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Sistema inmunológico débil.
Tracto respiratorio hiperactivo.
Infecciones por bacterias o virus.
Infecciones respiratorias frecuentes desde edades tempranas.
Tabaquismo.
Exposición a alérgenos, contaminantes y determinadas sustancias químicas.
Cambios en el clima.
Estrés físico y emocional.
Tratamiento de la bronquitis asmática
En el momento en el que el paciente tenga uno o más síntomas anteriormente mencionados, se recomienda que acuda al especialista.
Este le hará determinadas pruebas con el objetivo de diagnosticar la enfermedad y poder, de esta forma, aplicar el adecuado tratamiento de la bronquitis asmática. Además, es importante acudir al especialista para evitar posibles complicaciones de esta enfermedad.
Al tratarse de una coexistencia de dos afecciones respiratorias, lo más habitual es que el tratamiento destinado a paliar estas patologías sea el mismo que estas mismas por separado. A continuación, señalamos algunas opciones de tratamiento de bronquitis asmática:
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Aplicación de broncodilatadores de acción prolongada como, por ejemplo, salmeterol y formeterol. Ambos medicamentos contribuyen a la apertura de los conductos bronquiales además de erradicar el moco que permitirá al aire circular a través de ellos con una mayor facilidad.
Lo más común es que los broncodilatadores de acción prolongada se consuman en conjunto con los corticosteroides inhalados que facilitan la reducción de los síntomas más molestos como las sibilancias o la tos.
Otro tipo de fármacos orales podrán recetarse con el objetivo de mantener controlados algunos síntomas adicionales de esta patología.
La visita al especialista es fundamental para que sea el quien diagnostique la patología y establezca el adecuado tratamiento.
La visita al especialista es fundamental para que sea el quien diagnostique la patología y establezca el adecuado tratamiento.
Como complemento del tratamiento médico también sería recomendable la adopción de otros tipos de hábitos de vida que sean mucho más saludables. Por ejemplo, abandonar el viejo hábito del tabaco, evitar la exposición a los alérgenos y contaminantes, adoptar una dieta sana y equilibrada compaginada con la práctica diaria de ejercicio físico.
Es decir, se trata de adoptar un conjunto de medidas mediante el que consigamos fortalecer nuestro sistema inmunológico. En este sentido, los ejercicios de respiración y meditación también contribuirán a fortalecer el propio sistema respiratorio. Las revisiones periódicas también son igualmente importantes.
Ya que tanto el asma como la bronquitis son afecciones respiratorias que debilitan o deterioran las vías respiratorias, las opciones de prevención toman especial interés. En la medida de lo posible se orienta al paciente para que evite la contaminación o demás sustancias químicas que solo producirán un agravamiento de los síntomas de la bronquitis asmática.
El caso del tabaco también es de urgencia. Vital es dejar el tabaco, ya que, si además se tiene asma, le conducirá directamente a una grave afección pulmonar.