La meningitis es una de las enfermedades que más preocupa a los padres, ya que las consecuencias de no detectarla a tiempo pueden ser muy graves.
Conoce en qué consiste y cómo adelantarse a su aparición.
Qué es y qué causa la meningitis en los niños
Meningitis en los niños
Qué es y qué causa la meningitis en los niños
Síntomas y diagnóstico de la meningitis en niños
Diagnóstico de la meningitis en los niños
Tratamiento y prevención de la meningitis en los niños
La meningitis es una inflamación de las meninges ocasionada por microorganismos que, procedentes de otros puntos del cuerpo, llegan a causar infección en estas membranas.
Es una de las enfermedades más peligrosas en la edad infantil, ya que puede dejar graves secuelas e incluso puede llegar a poner en peligro la vida del pequeño. 8 de cada 10 meningitis suceden en la infancia, particularmente en menores de 10 años.
En los últimos años su gravedad y su incidencia han disminuido debido a la vacunación y al desarrollo de antibióticos muy eficaces para llegar a estas zonas del cuerpo, pero su mortalidad todavía es alta.
Las meninges son membranas que recubren el sistema nervioso, y se encargan de evitar la entrada de microorganismos, así como de generar el conocido como líquido cefalorraquídeo, que protege la médula espinal y el cerebro de posibles golpes y otros daños.
Cuando virus o bacterias consigen llegar a las meninges o al citado líquido se produce una inflamación de las mismas a la que llamamos meningitis.
Una infección en otra parte del cuerpo, una lesión en la cabeza o el contagio a través de otro niño pueden causar la meningitis. La mayoría de los microorganismos que la producen inician el camino hacia las meninges a través de la faringe, para posteriormente pasar a la sangre y finalmente al sistema nervioso.
En otras ocasiones, una infección del oído puede dar lugar por cercanía a una meningitis. Y en otras ocasiones algunos traumatismos del cráneo o de los huesos de la cara pueden dar lugar a ésta.
Tipos de meningitis en los niños y consecuencias
La varicela, la gripe, el herpes o el sarampión pueden acabar causando una meningitis vírica, que son las más benignas y representan la mayoría de casos de meningitis en niños.
Mientras que las meningitis bacterianas son las más graves, y están causadas por el meningococo, el neomococo o el Haemphilus influenzae, aunque los gérmenes causantes pueden variar según la etapa.
Así, en los recién nacidos suele estar provocada por S. Agalactiae y E. coli por una infección contraída a través del canal del parto. Las meningitis también pueden deberse a hongos, pero de forma más rara.
Decimos que esta enfermedad es más peligrosa en los menores porque sus sistema inmunológico todavía no está del todo desarrollado y es más vulnerable a las infecciones.
La inflamación y sus consecuencias en un cerebro en formación puede conllevar importantes secuelas si no se ataja pronto y con antibióticos eficaces. En ocasiones incluso, la gravedad de la infección o sepsis puede llevar a la muerte del niño.
La mortalidad de la meningitis supone en torno a un 5% de los casos, siendo el neumococo y el meningococo los microorganismos más mortales. Hasta un 25% de los casos pueden tener secuelas, sobre todo sordera, pero también crisis epilépticas y retraso en el desarrollo psicomotor.