Su padre le inyectó VIH cuando era bebé

Su padre le inyectó VIH cuando era bebé
El hombre se negaba a pagar la manutención

Bryyan Jackson hoy día comparte su historia en distintos eventos. (Facebook/ Brryan J. R. Jackson)

A Brryan Jackson (con doble "r" para diferenciarse del nombre de su padre) le inyectaron VIH en su sangre cuando era apenas un bebé, según la escalofriante historia que hoy recoge la BBC en su página web. Lo que a mucha gente le costaría imaginar, es que el responsable de este atroz acto fue su propio papá, Bryan Stewart.

Su padre parecía entusiasmado con la llegada de Jackson al mundo, pero todo cambió cuando volvió de una guerra en Arabia Saudita, señala el medio. A su regreso, maltrataba a su madre y pedía pruebas de ADN para corroborar que era su hijo.

La relación fue insostenible y derivó en separación, así como en un largo litigio por la manutención, que Stewart se negaba a pagar.

El hombre amenazaba con que el niño no viviría más de cinco años. Stewart trabajaba tomando muestras para un laboratorio y guardaba algunas de ellas, infectadas, en su casa, según descubrieron años después los investigadores, relata BBC.

A los 11 meses de nacido, Jackson se enfermó de asma y fue internado en el hospital. Su padre acudió al centro asistencial, avisado por su madre, y se quedó a solas con el bebé mientras ella iba a comprar café.

Entonces ocurrió lo inesperado: le inyectó sangre contaminada, ocasionando que se alteraran sus signos vitales, ya que tampoco era compatible con su grupo sanguíneo.

Fue restablecido rápidamente por los médicos, que no tenían sospecha de nada. Según Jackson, lo hizo para que muriera y no tener que pagar su manutención.

El medio destaca que Stewart bromeaba con sus colegas diciendo que si él quisiera infectar a alguien, nadie se enteraría quién fue el responsable.

La salud de Jackson comenzó a deteriorarse de inmediato y, cuatro años más tarde, tras un sinfín de citas médicas y de pruebas, fue diagnosticado con sida avanzado y tres infecciones, luego que su pediatra solicitara la prueba del VIH.

"Me acuerdo de despertar en medio de la noche gritando: 'Mamá, por favor, no dejes que me muera", narra el joven.

Contrario a cualquier pronóstico, y siendo víctima de burlas y discriminación durante su infancia, ahora Jackson se encuentra saludable y esperando que se haga justicia en los tribunales. Fue cuando tenía 10 años que todo apuntaba a que su padre había sido el responsable.

En defensa propia, Stewart, a quien se le ha negado la libertad, argumentó que sufrió de trastorno por estrés postraumático tras su paso por Arabia Saudita.

"En este momento, mi conteo de células T es superior a la media. Eso significa que prácticamente no hay ninguna posibilidad de que transmita el virus.

Pasé de tomar 23 pastillas al día a una sola. No sé lo que hice, pero por ahora mi VIH es 'indetectable", aseguró Jackson a BBC.

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